Un elogio a las vacaciones que ya se nos van.

(Me pareció apropiado citar uno de mis libros favoritos ahorita que ya me quedan pocas horas de vacaciones, siempre me ha gustado mucho su elocuencia, y para este caso, es bastante abstracto, sin embargo, juzguen por ustedes mismos la crítica que hace este personaje de las vacaciones)

“Está en la misma naturaleza de las cosas -continuó Mr. Scogan- que nuestras vacaciones solo nos pueden causar desilución. Reflexionen ustedes un poco. ¿Qué son unas vacaciones? El Irreal, la platónica Vacación de las Vacaciones ¿Aceptan ustedes mi definición?. (…).

Continuó:

- Un cambio completo y absoluto; muy bien. Pero un cambio completo y absoluto ¿no es precisamente lo que nunca podemos conseguir, nunca, por la misma naturaleza de las cosas? - Mr. Scogan dio otra rápida mirada en derredor-. Y esto es evidente. Por ser lo que somos, ejemplares del Homo Sapiens y miembros de una sociedad. ¿Cómo podemos esperar conseguir algo semejante a un cambio absoluto? Estamos encadenados por la terrible limitación de las facultades humanas, por las nociones que la sociedad nos impide mediante nuestra falta de sugestividad, por nuestras personalidades. Para nosotros, unas vacaciones completas son imposibles. Algunos de nosotros lichan virilmente por conseguirlas pero nunca podemos lograrlo y, si me permiten ustedes expresarme metafóricamente, nunca logramos llegar más allá del cabo del mundo.

(…)

He sido creado en sociedad y estoy impregnado de de sus leyes; y no solo me asutaría tomar mis vacaciones fuera de ellas, sino que el intertarlo me sería doloroso. En una palabra, siento la conciencia, y al mismo tiempo el temor, de mi prisión. Sí, lo sé por experiencia. ¡Cuantas veces he intentado tomarme mis vacaciones, evadirme de mí mismo, de mi cargante naturaleza, de mi insufrible medio mental! -Mr. Scogan suspiró-. Pero siempre sin resultado.”

Aldous Huxley, “Los Escándalos de Crome”.

Iniciando…

Y con “Una tertulia inesperada” hago mi ingreso al maravilloso mundo de El Hobbit, por fin, después de tanto tiempo me decidí a leerlo y definitivamente mi amor por la literatura de Tolkien no se ha ido, sigue aquí, recordándome con este acelerado corazón, que mi pasión más ferviente es leerlo. ¿Qué más puedo pedir?. Una tertulia inesperada… Maravilloso, mágico, con palabras tan elocuentes y sencillas me siento cada vez más embelesada.  

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La mejor canción de la historia y del mundo entero. Me fascina simplemente porque es perfecta, es la mejor ambientación para leer El Hobbit :).

Uno de mis tantos deseos, como fiel fan y admiradora de Tolkien debo tenerlo!! :)

Uno de mis tantos deseos, como fiel fan y admiradora de Tolkien debo tenerlo!! :)

Un poema dedicado a mi amor:

Un deseo.
Samuel Rogers (1763-1855)

Mía será la cabaña junto a la colina;
El zumbido de la colmena calmará mi oído;
Un arroyo esbelto, de largos sonidos,
Hará girar el viejo molino.

La golondrina bajo mi techo
Gorjeará cerca de su palacio de arcilla;
A menudo el peregrino llegará a mi casilla
A compartir el pan, y será bienvenido.

Alrededor de mi pórtico la primavera
Dejará cada flor que bebe el rocío;
Y Lucy, ocupada en su tejido,
Cantará vestida de rojos y azules.

La iglesia del pueblo, entre los árboles,
Donde nuestros votos fueron dichos,
Con alegres tañidos flotarán en el viento,
Y en el repique de la aguja ascenderán al cielo.

La fotografía (…) ha despertado nuestra curiosidad por la singularidad que se esconde tras un mundo de apariencias. Y eso, solo lo consiguen los auténticos genios de la fotografía
Excelente comienzo. :D

… Luego de ver un asombroso documental sobre los campos de concentración Nazi.

En los campos de concentración nos los trataban como seres humanos, sino como objetos, marcándolos con números para diferenciarlos entre ellos, pero a fin de cuentas vistos todos de la misma manera, como códigos, un número tras de otro, quizá en el orden en que eran asesinados y torturados, quizá en el que dormían en medio del asinamiento, quizá en el que les daban la poca comida que recibían, sin importar el fin, su humanidad llegó a tal punto de degradación, en el momento que cruzaron aquellas rejas dejaron de ser personas para convertirse en números.

Observar aquel lugar me trae sin duda sentimientos de desespero, me da tristea pensar en aquéllos que tuvieron que estar ahí, el fantasma de su sufrimiento está pintado en las paredes, en las camas, en cada rincón de sus cárceles.

Incluso un paisaje tranquilo, incluso una pradera, con cuervos volando, con siegas y con hogueras de hierba, incluso una carretera por donde pasan los coches, los labradores, las parejas, incluso un pueblo de veraneo con campanario y feria puede convertirse simplemente en un campo de concentración.
Alain Resnais.

Mientras ahora les hablo, la gélida agua de los estanques y ruinas llenan los huecos de las fosas comunes, así como un agua fría y opaca, con nuestra mala memoria. La guerra se adormila, con un ojo siempre abierto. (…) ¿Quiénes entre nosotros vigila desde esta extraña atalaya para advertir de la llegada de nuevos verdugos?. ¿Son sus caras en verdad diferentes a las nuestras?. En alguna parte entre nosotros, afortunados capos aún sobreviven, reincorporando oficiales y delatores desconocidos. Hay quienes no lo creen, o solo de vez en cuando. Con nuestra sincera mirada examinamos esas ruinas, como si el viejo monstruo yaciese bajo los escombros. Pretendemos llenar de nuevas esperanzas como si las imágenes retrocediesen al pasado, como si fuésemos curados de una vez por todas, de la peste de los campos de concentración, como si de verdad creyésemos que todo esto ocurrió en una sola época y en un solo país, y que pasamos por alto las cosas que nos rodean y que hacemos oídos sordos al grito que no calla.” FIN
Alain Resnais

(…) no es lo mismo ver una fotografía que una pintura (así como no es lo mismo ver una pintura que ver la fotografía de esa pintura), y no es lo mismo ver una fotografía en una revista, enmarcada en un portarretrato o colgada en el muro de un museo. Las fotos que se exhiben como pinturas en los edificios de la institución parecen tener un peso y una importancia mayor. Nos exigen verlas con más cuidado. Parecen oponerse, por ejemplo, a la rapidez con que la publicidad nos arroja imágenes que quiere que imitemos, que quiere que aceptemos como modelo. Así, lejos del espacio doméstico, liberadas de sus usos cotidianos, esas imágenes fotográficas que se muestran como pinturas nos invitan a descifrarlas, a observarlas con cuidado, a analizar la mirada de quien las tomó comparándola con la nuestra… en otras palabras: nos invitan a ver. Ver lo que somos; o ver con ojos prestados lo que de otra manera no podríamos ver.

Humberto Junca

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